Los distintos rostros de María Rivas

Las tres Marías

Una es la ardorosa ambientalista y vegetariana,que se prepara para inaugurar un centro ecológico comunitario en Potrerito. La otra es una profesora de yoga, que no duda en dar clases de meditación  a las reclusas de la cárcel de Los Teques. La tercera es pintora y cantante, y ha decidido incursionar en el rap, al participar en los coros del tema "La bella y las bestias", del grupo de hip-hop de Cotiza llamado Vagos y Maleantes.

Por:GABRIELA ALVAREZ B.
FOTOGRAFIAS FELIPE DILODOVICO.

A María Rivas casi todo el mundo la recuerda por "El motorizado", ese hit que sonaba insistentemente en las radios venezolanas a principios de la década de los años 90 y que fue el primero en rendirle homenaje a los dueños absolutos del asfalto caraqueño. Este año, la cantante se deja escuchar en las radios a ritmo de hip-hop, al hacerle los coros al tema "La bella y las bestias" del grupo Vagos y Maleantes. Así que luce probable que su nombre vuelva a la palestra a fines de 2004, cuando Rivas saque al mercado un nuevo disco titulado Aquador... la isla del mar.

Pocos saben que Rivas también es profesora de yoga, artista plástico y luchadora ecológica. Su casa en San Antonio de  los Altos es fresca y abierta como ella misma. La Negra y Collarín, sus dos perros, son los primeros en dar la bienvenida. "Ay, perdón, vale", dice Rivas para disculpar el desarreglo que dejan a su paso las mascotas, antes de invitar a entrar y beber un té de toronjil.

Rivas es el verdadero melting pot. De madre gallega con antepasados daneses y alemanes, y de padre oriental con ancestros vascos y chaunas (legendarios habitantes de las cuevas del Guácharo), la artista refleja esta mezcla tanto en su música, como en su estampa personal. Es la propia venezolana; es decir, que puede pasar por sueca, gringa, alemana... pero no lo es. "Bueno, española sí soy. Hasta estoy inscrita en la SGAE (Sociedad de Autores y Compositores Españoles)", añade.

LA ECOLOGISTA.

En el tiempo en el que Aristóbulo Istúriz era alcalde de Caracas, María Rivas -ex alumna del hoy ministro de Educación, Cultura y Deportes- ofrecía unos conciertos ecológicos organizados por el municipio, que aprovechaba no sólo para dar salida a su música, sino a sus ideas. "Recuerdo que me proponía como meta que, al término del concierto, no quedara nada de basura, ni un papelito. Le decía al público: 'Nuestro reto debe ser dejar este sitio igualito como lo encontramos, que no quede basura por ahí tirada'. Y era increíble ver cómo quedaba todo limpiecito después  de que la gente se iba para su casa. Esa es la Venezuela que yo quiero que exista, donde la gente entienda que la ecología comienza primero por uno mismo y que sólo después se puede hacer una ecología para el ambiente".

En esa época, una periodista la bautizó "Lady Dilla" por su afán en contra de la basura y su empeño en usar  sus conciertos para crear conciencia. "Si todos difundiéramos estos y otros valores positivos a través de los medios, tendríamos una posibilidad de mejorar. Lamentablemente, en el mundo se da prioridad a la pobreza, al  sexo banal y a la violencia. Los medios deben replantearse lo que están haciendo y los modelos que presentan. Todos tenemos que ejercer la caridad". Fue esta prédica la que condujo a María Rivas por el sendero del yoga y a impartir clases a las reclusas del Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), en Los Teques. "El año pasado, fui instructora por tres meses y quiero volver a hacerlo en 2002. Las reclusas me decían que los días que hacían yoga dormían más temprano y que acudían a la respiración consciente para prevenir peleas o discusiones".

Con esta inquietud por el ambiente y por la  senda espiritual, Rivas ha concebido un nuevo proyecto llamado EcoSalud, que abrirá sus puertas el próximo mayo. Se trata de un centro de ecología comunitaria orientado a la salud, y en el que participan sus vecinos y amigos Josefina Arbeláez, Yuraima Campos y Oswaldo Sánchez, este último dueño del terreno donde funcionará el centro. "Son 360 grados de paisaje, ubicado en un espacio espectacular del sector La Hermita de Potrerito, frente al castillo, muy conocido no sólo por los habitantes de San Antonio sino también por los de Caracas". La idea es propiciar y dar salida a eventos culturales, conciertos, cursos de alimentación y cocina vegetariana, exposición de artesanía y -cómo podía faltar- clases de yoga. "Josefina y Yuraima se encargarán de organizar las actividades gastronómicas, mientras que yo coordinaré las clases de yoga, que es la columna vertebral del proyecto".

EcoSalud tiene previsto iniciar sus actividades con un desayuno al mes, compuesto por un menú absolutamente vegetariano, y que permita a los comensales poder admirar también una muestra de arte, un concierto de música o una lectura de poesía. "Queremos introducir los beneficios de la alimentación vegetariana y estimular las artes para mejorar la ecología interior de los habitantes de la comunidad", apunta Rivas, quien confiesa ser lacto-vegetariana desde hace tres años. "La idea es emular los festivales de verano, muy comunes en los países europeos".

LA YOGUI.

Christy Turlington, Alanis Morrisette y Donna Karan, entre otras mujeres famosas, comparten una pasión con María Rivas: el yoga. Ese arte milenario nacido en India hace aproximadamente 5.000 años, llamó su atención a principios de los años 80. "Yo tomaba clases  de danza contemporánea en la escuela Macrodanza, de Nora Parisi. Los ejercicios de calentamiento incluían algunas poses de yoga". Quien piense que nunca ha tenido contacto con este tipo de movimiento, se equivoca. ¿Quién en sus clases de educación física de bachillerato no ha tenido que contornearse para hacer la mecedora o flexionar y aletear las piernas para emular el vuelo de una mariposa? "Pantagelli se inspiró en la naturaleza y, sobre todo, en los animales para ponerle nombre a los hasanas, que es como se conocen las poses del yoga". Por eso se habla de la flor de loto, el perro, el gato, el camello y la cobra, entre muchos otros.

"El yoga es una gimnasia psicofísica, es acción por estiramiento. Me atrevo a decir que pasadas seis sesiones de yoga se comienzan a ver los cambios en el cuerpo. Quien piense que esto es sólo estiramiento, está equivocado. Sí, se adquiere muchísima flexibilidad, pero en el proceso se establece una conexión entre el cuerpo  y la mente, se queman cantidad de calorías e, incluso, se puede experimentar algo de dolor, explica Rivas, quien revela que desde los 13 años practica la meditación. "Me ayuda a parar el diálogo interno, a vaciar el disco duro". Pero la cantante retomó la práctica de yoga en 1997, cuando buscaba coordinar la postura y el tono físico con su carrera artística.

Rivas comenzó seriamente a participar en los retiros organizados por los centros Anandamarga para "expandir la ciencia del yoga en el ámbito práctico de la vida". Pronto piensa viajar a Suiza para participar en seminarios de Ashtanga Yoga, disciplina más activa y exigente. "Debo confesar que no me gustan los gimnasios porque me dan la sensación de un ambiente muy frío. Sin embargo, doy clases de yoga dos veces por semana en un local en San Antonio". Ser alumna de Rivas  es un privilegio. Si se está de suerte ese día, al momento de la relajación  final, es posible escucharla cantar en vivo una de las piezas que está por grabar en su sexto disco, ahora en producción. "El yoga me ha ayudado al buen aprovechamiento de mi voz, a controlar el cansancio, través de la respiración controlada".

LA ARTISTA.

En la sala de su casa penden muchos cuadros, dos de ellos de su autoría y de gran formato. Uno representa a Cristo crucificado y, justo al lado, cuelga el lienzo de una mujer desnuda, recostada, con unas rosas rojísimas y enormes. La gama de color hermana las obras: "La pintura es lo básico en mi vida y fue lo que me dio la pista de que algún día podía llegar a ser artista". Su primer encuentro con la pintura fue a través de Pascual Navarro, en la torre La Prensa. Luego emprendió estudios de diseño gráfico en el Instituto Villasmil, que quedaron inconclusos. "Me encanta trabajar el cuerpo humano en  un contexto lineal caligráfico y utilizar colores guajiros; esto es, muy fuertes". A la manera del plano secuencia en el cine, la cantante emprende el trazo caligráfico y no lo interrumpe hasta crear las primeras formas y perfiles de sus personajes. "Hay varias influencias en mi trabajo. Primero tengo que nombrar a Eduardo Robles Piquer (Ras), caricaturista español que vivió mucho tiempo  en Venezuela; y reconozco una gran inspiración en Matisse, Chagall, Centeno Vallenilla y Gustav Klimt"

La vida de Rivas como artista se consolidó, paradójicamente, luego de un accidente de tránsito. "Fue el 27 de febrero de 1987. Iba en mi Suzuki 250 por la Cota Mil, cuando un carro me golpeó y salí disparada de la moto. Estuve cuatro meses en  cama y fue en ese reposo cuando desarrollé un estilo pictórico que llamo curvismo, porque la composición se basa en el trazo caligráfico, lleno de curvas". Antes del accidente, Rivas había emprendido su carrera musical en bares y sitios nocturnos. Por eso conoce bien la noche caraqueña y a ella regresó después de culminado el reposo médico. "Fue entonces cuando conocí a Iván Jensen, quien me invitó a trabajar en Aruba con su grupo Ferrari. Hicimos un contrato por dos meses y me quedé tres años y medio". Para la cantante, el 27 de febrero es doblemente significativo. No sólo fue la fecha de su accidente en moto sino también la del Caracazo, en 1989, hecho que vivió  a distancia. "Ver desde Aruba todo lo que pasaba en Venezuela me dolía mucho, pero también me hizo observar las cosas en perspectiva. Recuerdo que pensé: 'Tengo que cantarle a Venezuela' y de allí nació mi primer disco, Primogénito". El conocido músico Gerry Weil la secundó en este proyecto.

Después de haber producido cinco álbumes (uno cada dos años, en promedio), Rivas no pierde las esperanzas de que algún día su arreglista sea Johnny Mandel (quien ha trabajado con Barbra Streisand y posee una larga carrera en la industria cinematográfica), a pesar de las risas de su esposo Miguel Chacón, bajista, y quien está a cargo de los arreglos musicales de Aquador... isla de mar. "Miguel dice que es una 'sonobiografía', y así lo siento. En las canciones se puede ver mi experiencia como mujer en el mundo, mi relación con el yoga, mi preocupación  por el derrumbamiento de la familia dentro de la sociedad. En este disco está plasmada la idea que tengo del amor, que es para mí la única salida posible, pero al que también veo en extinción". Todas las letras fueron escritas por ella, y la música, por su marido, a excepción de una renovadísima versión hip-hop del tema "Quisiera", inmortalizado en su época por Gualberto Ibarreto.

Como ella misma apunta, en su nueva producción "hay un cambio personal, interior y exterior, un cambio en la música. Hay mucho rap y hip-hop en este disco; pero a la manera europea, con un lenguaje menos duro". Y es que todo  en la vida de Rivas parece tener un por qué. El año pasado, mientras componía las canciones de su nuevo CD, fue contactada  por la productora Subterránea Récords para grabar una canción con el grupo Vagos y Maleantes, de Cotiza. "Es eso que Jung llamó 'coincidencia significativa'.  Yo estaba experimentando con estos ritmos y esta agrupación me llama para hacerle el coro a una pieza de hip-hop". La canción, grabada en 2001, es parte de la banda sonora del documental Venezuela subterránea, dirigido por Juan Carlos Echeandía.

No son pocos los honores que Rivas ha recibido a lo largo de su carrera. Ha actuado ante públicos de Colombia, Brasil, Portugal, Austria, Italia, Alemania, Francia y Suiza. Obtuvo el reconocimiento William H. Phelps por su canción "Hasta cuándo", en el que denuncia la falta de conciencia ecológica del venezolano. Además, ha compartido tarima y micrófono con Rubén Blades, Juan Luis Guerra, Paquito D'Rivera, Cheo Feliciano, Leila Pinheiro, Zimbo Trio de Brasil, Arturo Sandoval y Leny Andrade. "Y eso a pesar de que un profesor español de la escuela de música Landaeta, cuyo nombre me reservo, me dijo: 'Nunca seréis cantante porque tienes una pobre voz blanca'. Imagínate si le hubiera hecho caso", sonríe satisfecha. En Nueva York se montó a improvisar con una banda de blues en el escenario del famosísimo Cotton Club de Harlem y en Broadway se presentó en el teatro Beacon junto a Daniela Mercury y Albita. Qué diría el español hoy día.

Fuente: Feriado, Diario El Nacional (Venezuela)