María Rivas rindió tributo a Aldemaro Romero en Maracaibo
Por: Fabiola Borhóquez
En una noche especial se homenajeó a uno de los genios musicales venezolanos más influyentes, Aldemaro Romero, quien estaría cumpliendo 80 años de vida el viernes de no ser por su trágica muerte para el mundo musical el 15 de septiembre de 2007. Un tributo fue lo que le rindió María Rivas al creador de la onda nueva, junto a la coral Venezziola y la Orquesta Sinfónica del Zulia (OSZ) en el Aula Magna de la Universidad Rafael Urdaneta.
A las 9.00 de la noche Rivas salió al escenario, con un elegante vestido negro y una rosa roja en las manos, venía dispuesta a honrar el nombre de su maestro, por lo que de inmediato dio las buenas noches e iniciaron las primeras notas de Quinta Anauco por parte de la Orquesta bajo la dirección de Carlos Medrano.
Durante el paseo musical con un repertorio cargado de sentimiento y emotividad, la cantante iba contando historias y anécdotas vividas junto a Romero. Habló sobre sus amores y personalidad enamorada.
Paseo musical
Como una biografía, cada canción representaba cada etapa vivida por el compositor, pues según dijo la intérprete, Aldemaro escribía los temas de acuerdo a experiencias de su vida o de sus amigos. Y así sonaron desde las más emblemáticas hasta las menos conocidas como: Caminante, Poco a poco, No tengo a nadie, Quién, Cómo lo haces tú y Hablaré Catalán.
"En este sagrado 7 de marzo que viva el amor apasionado, estos temas penetraron en mi sentir", dijo la intérprete caraqueña antes que una persona del público la interrumpiera para entregarle un regalo, era una bandera del estado Zulia, obsequio al que respondió muy agradecida.
"Esta tela representa a uno de los estados de Venezuela que más amo, y qué casualidad que no traje chal, porque así podré usarla para abrigarme del frío de esta sala", bromeó la cantante antes de seguir con el concierto.
Demasiado tarde y Lleve rosas fueron dos temas que se incluyeron a pesar de que no eran composiciones de Romero, pero éste les hizo los arreglos. La noche pasó entre románticos boleros y baladas, además de los valses venezolanos.
Para cerrar con broche de oro sonó De repente, uno de los clásicos más conocidos del nativo de Yaracuy. Rivas bajó del escenario y entregó la rosa roja a uno de los espectadores y regaló su prodigiosa voz paseándose entre el público. Al final la ovación se extendió tanto que hizo que la cantante regresara para complacer a la audiencia.
"Mi mamá me dio el manduco, el manduco pa' la ropa" fue la frase con la que Rivas regresó del back stage y que desató los aplausos. Cantó a capela el manduco y repitió De repente para despedirse definitivamente con la promesa de un pronto reencuentro.
Fuente: Diario La Verdad - Venezuela
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