María Rivas prepara una reina pepeada musical

Una escena de la película Perdidos en Tokyo ilustra el día a día de María Rivas en la capital del Sol Naciente. Una mujer canta en el bar de un hotel. Entre la audiencia, un publico heterogéneo: ejecutivos, mujeres solitarias y estrellas de cine como George Clooney. El tema musical que suena es El Manduco y la intérprete es María Rivas, quien hace dos años fue contratada por los dueños del hotel Grand Hyatt de Tokio para deleitar a huéspedes y paseantes.

Sólo que la diva del jazz venezolano ha decidido hacer una pausa en su curiosa rutina para promocionar su nuevo disco Pepeada Queen, una placa que, dice, "intenta ser un clásico de la música venezolana".

Se trata de una placa en la que es acompañada por los integrantes del trío Liberjazz, y en la que da un aire de jazz a hitos de la canción universal y venezolana. La artista, que cumple 25 años de carrera, presentará este material mañana en la sala de concierto de Corp Banca.

-¿Qué temas incluyó?

-Grabé dos del genio del tango Astor Piazzola: Oblivion y Libertango. Además, incluyo los boleros Tres palabras y Hojas de otoño, y dos temas inéditos, uno de ellos compuesto por Laureant Lecuyer. Era una canción casi instrumental, pero le agregamos letra. Está dedicada al Kamakura, el Buda japonés.

-¿Practica ese culto?

-¡Síii! Me gusta combinarlo con el cristianismo. Creo en la fuerza de los mantras budistas, en la filosofía tibetana. En Japón, cantaba todos los días menos los domingos, que era cuando salía desde Tokio hasta una ciudad que se llama Kamakura. Allí está el segundo Buda en bronce más grande Japón. Allí se siente una energía particular.

-¿Los japoneses escucharon algo de su repertorio venezolano?

-¡Claro! Llevé canciones de las que hacía con Aldemaro Romero, como Moliendo café. Hay máquinas de café que suenan esa melodía cuando sacas un vasito. Además, canto Quinta Anauco y Hablaré Catalán, por ejemplo.

-Le va muy bien en Tokio. ¿Por qué volvió?

-Soy venezolana y los artistas tenemos ahora el deber de transmitir a través de nuestra fuerza creativa. Shakespeare decía que los verdaderos artistas somos espías de Dios.

-¿Cómo es eso?

-Bueno, debemos ver y atrevernos a decir lo que los demás no pueden. No somos pueblo manso fácil de arrear. A veces soy contestataría.

-¿Manifiesta su espíritu rebelde en Pepeada Queen?

-Sí. El nombre, por ejemplo, alude a la arepa, que es multisápida, es una mezcla. Este disco tiene una invitación a la espiritualidad, pero también tiene rabia. La versión de Smells like teen spirit, de Nirvana, es una denuncia a la frivolidad.

Fuente: El Universal - Venezuela