María Rivas y su jazz pepeado

La cantante fusionó jazz con toda clase de géneros el pasado jueves en Corp Banca

Por. José Antonio Azopardo

De los tambores barloventeños al rock, del bolero al rap y de la cumbia al bossa nova, María Rivas jugó con al menos ocho géneros musicales en el concierto de dos horas y media que ofreció el pasado jueves en la sala de conciertos del Centro Cultural Corp Banca.

Fue una prolongada velada en la que su usual jazz fue el hilo conductor. Comenzó pasadas las ocho de la noche con el aguinaldo El Niño Jesús Llanero, arreglado en una versión bastante libre.

El bolero Bésame Mucho -harto interpretado por astros como Luis Miguel y hasta Kylie Minogue- fue esta vez intervenido por tambores venezolanos, aunque también le sirvió a Rivas para dar unos cuantos guiños al hip hop.

Si se trata de bossa nova, la artista recordó que este género ha dominado su repertorio durante el tiempo que ha pasado cantando en el bar del hotel Grand Hyatt en Tokio. "Casi todo lo que he cantado allá es brasileño, así que ahora escucharán algo de eso", dijo.

También sonaron las arriesgadas versiones de su más reciente placa, titulada Pepeada Queen. Entonces, la cantante exhudó melancólia con la pieza sureña Libertango (del maestro Astor Piazzola) y sacó su lado más rockero y contestatario con tres clásicos: With or without you (de U2), Come Together y Smells like teen spirit (de Nirvana). En esta última llegó incluso a desgarrar su elegante y bien controlado instrumento vocal.

Los cantos de denuncia también fueron en clave de flamenco, gracias al tema Hojas Muertas, dedicado a María Magdalena, personaje que en la Biblia es destacado como una prostituta redimida y que, según Rivas, "es muy mujer, es esa esencia femenina que combate tanta violencia verbal y física".

La artista reservó también unos minutos para recordar al genio de la Onda Nueva y uno de sus mentores: Aldemaro Romero. Esta vez vestida con un largo traje azul marino y con los ojos un tanto aguados, Rivas interpretó una trilogía de las canciones que grabó junto a él, entre ellas Poco a poco y Tú y yo somos una multitud.

La única diferencia entre el repertorio de este recital y el que ofreciera hace unos meses en el mismo recinto, fue la inclusión de piezas típicas del cancionero navideño. Además de El Niño Jesús Llanero, se aventuró con The Christmas Song (Chestnuts roasting on an open fire), original de Mel Tormé y Bob Wells, y El burrito sabanero, esta última fusionada con su superéxito El Manduco.

El acompañamiento estuvo a cargo del avezado trío Liberjazz: Miguel Chacón en el bajo y la dirección, Eliazar Yánez en la batería y la percusión y Laurent Lecuyer al piano. Además, estuvo de invitado un diestro saxofonista.

"Yo canto por histrionismo, por imitación. Así me voy llenando de cosas", dijo María Rivas hace unos días. Y una muy variada muestra fue la que dio el pasado jueves. Tanto, que el público que medio llenó la sala le despidió con una unánime ovación.

Fuente: El Universal - Venezuela