El arte para María Rivas es un conglomerado de varias vertientes. La función de artista no se limita al cantar o expresar una canción. Rivas comenzó a estudiar diseño e imagen a temprana edad, carrera que fue evolucionando hacia el dibujo y hacia la expresión de una determinada tendencia. En una entrevista a un conocido diario de Venezuela, María Rivas acota: "La pintura es lo básico en mi vida y fue lo que me dio la pista de que algún día podía llegar a ser artista".

Su primer encuentro con la pintura fue a través de Pascual Navarro, en la torre La Prensa. Luego emprendió estudios de diseño gráfico en el Instituto Villasmil, que quedaron inconclusos. "Me encanta trabajar el cuerpo humano en un contexto lineal caligráfico y utilizar colores guajiros; esto es, muy fuertes".

A la manera del plano secuencia en el cine, la cantante emprende el trazo caligráfico y no lo interrumpe hasta crear las primeras formas y perfiles de sus personajes. "Hay varias influencias en mi trabajo. Primero tengo que nombrar a Eduardo Robles Piquer (Ras), caricaturista español que vivió mucho tiempo en Venezuela; y reconozco una gran inspiración en Matisse, Chagall, Centeno Vallenilla y Gustav Klimt".

La vida de Rivas como artista se consolidó, paradójicamente, luego de un accidente de tránsito. "Fue el 27 de febrero de 1987. Iba en mi Suzuki 250 por la Cota Mil, cuando un carro me golpeó y salí disparada de la moto.

Estuve cuatro meses en cama y fue en ese reposo cuando desarrollé un estilo pictórico que llamo curvismo, porque la composición se basa en el trazo caligráfico, lleno de curvas".

Esta nueva forma de expresar su obra hace que la misma sea, dinámica y llena de movimiento, utilizando los volumenes y la forma de la figura para determinar y llegar a un final en la composición.